viernes, 2 de septiembre de 2011

Deportes? yo? JA


Bueno, para empezar yo nunca fui buena en los deportes. Era una niña bastante enfermiza y también sufrí de asma hasta los 12 años, lo cual no permitía que hiciera mucho esfuerzo físico.

En secundaria, cuando mejoré del asma, las cosas no mejoraron en el aspecto de trabajo físico. Incluso, en mi último año de secundaria, reprobé educación física. En la prueba de medio año, en la cual debíamos de dar 4 vueltas a una pista de 400 metros, llegué última de un total de cerca de 80 chicos y chicas de entre 18 y 15 años de edad. Me demoré tanto que el profesor se retiró y se rindió en tomar mi tiempo, fue así de grave.

Siempre he sido delgada, lo cual no me ha ayudado mucho. Además de las burlas no era muy buena en los deportes que debías de jugar con una pelota. Por alguna razón hasta hoy inexplicable, mi cabeza/cuerpo tiene un imán extraño para las pelotas, sobre todo si estas son de fútbol y se encuentran viajando a grande velocidad (directo a mi cráneo usualmente, incluso si no estoy en la cancha, o cerca a ella).

Traté básquet, pero no tenia coordinación; traté vóley, pero mis brazos no tienen músculo suficiente para no sentir un dolor terrible cada vez que recibía la pelota. Hasta ahí llegó mi búsqueda de deportes en el colegio.

Traté de encontrarle la pasión a correr tabla, ustedes saben: surf. Pero no. Lo peor es que era medianamente buena en ello, podía pararme en la tabla y mantenerme un buen tiempo en ella, pero mi temor por el mar hacía que esperara mucho tiempo por las olas y que empezara a pensar demasiado en lo que podría ir mal.

Algo en lo que si me favoreció mi altura, delgadez y piernas largas fue carreras, sobre todo la de cien metros planos. Era muy rápida en la partida, tanto así que en mi 2do colegio me escogieron para el equipo de atletismo. Lo malo de esto era que llegaba a la meta y no podía volver a mi ritmo cardiaco usual, o calmado. Me faltaba el aire y me mareaba, definitivamente no era mi deporte.

Realmente abandoné toda idea de deporte a una edad bastante temprana. Después de graduarme de secundaria no hice deporte alguno, ni siquiera salir a correr. 

Vivo en un 3er piso, y todos los días era sufrimiento al subir las escaleras: mi rendimiento físico era muchísimo menos que pobre.

Dejé los estudios en un instituto e ingresé a la universidad, y añadiendo la falta de rendimiento físico añádele mala alimentación. Tomó su buen tiempo acostumbrarme a como llevar mi almuerzo, pues prácticamente vivía en mi universidad de lunes a sábado.

Bajé mucho de peso y seguía con un físico sumamente pobre, estaba en lo más terrible de lo terrible, llegué a pesar 47 kilos de los 52 que había pesado en la secundaria (puede que suene igual a muy poco, pero en alguien tan delgado como yo la diferencia se nota bastante y no es nada saludable).

Felizmente entre mi madre y yo aprendimos sobre comida sana, y empecé a comer mejor: raciones más grandes, mejores desayunos, proteínas, incluso comencé a tomar vitaminas. En algo e 6 meses subí a 51 kilos, fue difícil pero se logró.

Alrededor de ese tiempo fue que descubrí el roller derby, me uní a las chicas y empezamos a “entrenar”.
De hecho esos primeros entrenamientos éramos nosotras patinando y conversando en la universidad en los tiempos libres, luego, con nuestro coach, se volvió algo mucho más serio.

En un período de alrededor de un mes, entrenando 3 veces a la semana, alcancé una firmeza de los músculos de mis piernas que no había visto jamás, eran duras, rocas, sólidas y en forma. Eso fue el principio, luego cuando las clases comenzaron, luchaba para no perder el físico lo cual siempre fue difícil, pero se logra.

Y así es como ha sido mi vida en cuanto a mi rendimiento físico desde siempre. Hoy peso más de lo que he pasado nunca y puedo cargar y mover cosas pesadas, incluso he jugado como blokeadora, y he sido buena en ello. Ahora realmente puedo hacer mucho más de lo que hacía cuando era una chiquilla, y todo es porque juego un deporte que me apasiona, y uno en el cual puedo ser realmente buena, solo si me esfuerzo lo suficiente.

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